Secciones

 - Colonia Tarelo (6-8 años)

- Manada Seeonee (8-11 años)

- Tropa Jamboree (11-14 años)

- Unidad Impeesa (14-17 años)

- Clan Gilwel (17-21 años)

- Krall (21 años en adelante)

 

  • COLONIA TARELO

    Los castores son los más pequeños del grupo. Entran en la Colonia con 6 años que es la edad en la que empiezan a explorar el mundo que les rodea y su independencia. Aunque manteniendo cierta prudencia con esta última pues todavía dependen mucho de la figura de referencia que representa su familia. Es por esto por lo que resulta una de las etapas más complejas del camino del escultismo ya que es la primera vez que salen de casa sin mamá y papá teniendo que aprender a convivir y compartir con otros iguales. Esta es la fase en la que son inevitables los llantos, echar de menos la cama o a mamá y papá y es aquí donde entra en juego el papel de los scouters, que pasan las noches intentando calmar las inquietudes e inseguridades de los nuevos miembros del grupo. De esta forma se van convirtiendo en personitas más autosuficientes, capaces de resolver y desenvolverse en distintas situaciones. A esta edad impera en los niños la necesidad de querer destacar por encima de los demás y ser los primeros en todo. De ahí que el lema de la Colonia sea "compartir" cuyo objetivo es tratar de que cada niño se supere a si mismo y reconozca a los demás compañeros como una familia con la que colaborar. Al final de la ronda realizarán la Promesa de Castores la cual representa un gran paso para los más pequeños ya que implica la pertenencia al grupo y la aceptación de sus compañeros en el mismo. Esta etapa durará desde los 6 hasta los 8 años cuando pasarán a la Manada.

  • MANADA SEEONEE

    Tras su paso por la Colonia Tarelo y al cumplir los 8 años los castores se convierten en lobatos y pasan a formar parte de la Manada Seeonee. En esta edad empiezan a diferenciar los aspectos más relevantes del mundo que les rodea y desarrollan la habilidad de adaptarse a las necesidades que demanda cada tarea. Y aunque este paso es uno de los saltos que más les preocupa a las familias por el hecho de la independencia que implica pertenecer a la Manada, los niños comienzan a demostrar la capacidad de autonomía desde el primer momento en el que entran a esta. Esta etapa tiene como objetivo que las niñas y niños comiencen a asumir tareas concretas de las que responsabilizarse. Mediante la adquisición de roles aprenden a trabajar juntos y a desarrollar habilidades sociales. El papel del scouter de Manada es asegurar que los niños cumplen sus roles correctamente y se desarrolle un clima adecuado dentro de esta. El lema de la Manada es "haremos lo mejor" e implica que un lobato (y un scout) ha de actuar de forma correcta y ha que dar siempre lo mejor de sí mismo. Los niños aprenden a enfrentarse a las dificultades con una actitud positiva y a no desanimarse. Al final de la ronda realizarán la Promesa de Manada. En esta sección la promesa no solo implica la aceptación de los demás compañeros sino que son los mismos los que comprueban que realmente te has ganado la pertenencia a este. Un bonito detalle a destacar es que son los propios compañeros los que ayudan a los que están realizando la promesa cuando estos se quedan en blanco. Esta etapa dura desde los 8 hasta los 11 años cuando realizan su paso a Tropa para convertirse en Scouts.

  • TROPA JAMBOREE

    Al alcanzar los 11 años llega el momento de formarse como un auténtico Scout. Durante esta edad tienen lugar numerosos cambios en las chicas y los chicos lo que supone una etapa delicada en la que las dudas y la incertidumbre los invaden continuamente. Por ello es importante afianzar el caracter scout, las actitudes y la capacidad de vivir en grupo, enriqueciéndose personalmente. Para ello en la Tropa se trabaja mediante patrullas organizadas por ellos mismos (con la ayuda de sus scouters), de esta forma se potencia el compromiso personal, programan actividades, adquieren sus propias responsabilidades y aprenden a valorar el trabajo en equipo. En esta etapa se desarrollan habilidades y destrezas típicas de la vida scout y la supervivencia en la naturaleza como son la creación de construcciones, nudos, etc. Es en este momento cuando comienzan a tomar conciencia del servicio a los demás aspirando a estar "siempre listos", el lema de esta sección. Con esto empiezan a entender que el compromiso no es solo con el grupo sino que también deben estar dispuestos a ofrecer ayuda a los demás. Tras unos meses dentro de esta sección son los niños los que deciden si se ven preparados para realizar la Promesa de Tropa con la que podrán realizar el Saludo Scout. Este saludo está formado por la seña scout y el apretón de mano izquierda. Los tres dedos extendidos simbolizan la Flor de Lis y el dedo pulgar apoyado sobre el dedo meñique recuerda el compromiso de ayudar a los demás y de proteger al más débil. De esta forma adquieren las tres virtudes que les caracterizarán a partir de ese momento: la abnegación, la lealtad y la pureza.


  • UNIDAD IMPEESA

    "La juventud de hoy ama el lujo. Es maleducada, desprecia la autoridad, no respeta a sus mayores y chismea mientras debería trabajar". Es probable que la mayoría hayáis escuchado algo parecido en algún momento de vuestras vidas o que incluso lo hayáis pensado, lo asombroso de esta frase es que la dijo el filósofo Sócrates hace, aproximadamente, unos 2500 años (año arriba, año abajo). Sócrates podría estar describiendo perfectamente a los escultas ya que entran en la Unidad cumplidos los 14 años y continuan su camino hasta los 17. Esa edad en la que todo está contra ti, nadie te entiende y cualquier cosa es sinónimo de fin del mundo. Esa edad en la que se empieza a perfilar la personalidad que los acompañará el resto de su vida y evolucionará con ellos. Las chicas y los chicos que llegan a la Unidad lo hacen sabiendo que llega el momento de empezar a asumir responsabilidades más típicas de los adultos. Su lema, "unidad", es un adelanto de la forma de trabajar en grupo que tendrán que adoptar, tanto en su madurez como si algún día llegan a ser scouters, pues tendrán que hacerlo como si fueran uno, dejar de lado sus diferencias y aprender a solucionar las dificultades mediante las aportaciones de todo el grupo. Es el momento de darse cuenta de que unidos son más fuertes que separados y que cuanto más acepten el hecho de que son uno, mayor fuerza tendrán. Permanecer en la Unidad es algo que realmente hay que valorar ya que debemos darnos cuenta de que a esa edad dejan de lado los prejuicios y lo que piensan los demás eligiendo aquello que les gusta a ellos y no lo que a otros les gustaría que hicieran. Para ellos un fin de semana de campamento no es perderse un fin de semana de fiesta: es convivir con sus compañeros y crear lazos de confianza que durarán para toda la vida. Empiezan a crecer como personitas adultas y a darse cuenta de que son ellos, y no los demás, los que se marcan su propio valor. Los más pequeños empiezan a fijarse en ellos, en cómo animan al grupo con sus canciones y juegos, cómo ayudan en algunas tareas cuando se les requiere, así como también se fijan en cómo asumen sus responsabilidades y las llamadas de atención de sus scouters que, aunque son pocas, son interiorizadas y aprovechadas para aprender a crecer un poco más.


  • CLAN GILWEL

    La última etapa de la educación scout llega a los 17 años cuando entran en Clan para convertirse en Rover. Es una edad en la que las ideas empiezan a estar más claras, se afianza el sentido de compromiso y se demuestra la capacidad de asumir mayores responsabilidades. Empiezan a hacerse adultos y es el momento de "remar tu propia canoa", planteándose un proyecto individual de su propia vida en el que adquieren el compromiso de hacer de este un mundo mejor  y, sobre todo, creer que es posible. Una vez la personalidad está afianzada es el momento de crecer como personas y madurar comprometiéndose socialmente, concienciando y ayudando a los demás. Por ello su lema es "servir", lo que supone el último paso para aspirar a ser scouters y de esta forma estar "siempre listos para servir". La pertenencia a esta sección se convierte en una experiencia muy especial ya que comienzan a entender que son un ejemplo para los más pequeños, que sus actos tienen consecuencias directas y que son un modelo a seguir para ellos. Además centran su atención en los scouters ya que estos serán sus guías y su referencia más directa hasta el día que ellos lleguen a serlo. Antes de cumplir los 21 años realizarán un año de Rover en Servicio en el que terminarán su camino y se pondrán  a prueba ellos mismos para completar su formación.


  • KRAAL

    Los scouters somos los monitores voluntarios del grupo scout y nuestro lema es "siempre listos para servir". Algunos de nosotros hemos pasado por una, varias o todas las secciones cuando éramos niños, otros hemos llegado ya de adultos al grupo, pero todos compartimos un mismo objetivo y estamos aquí por la misma razón. Ser scouter a veces es cansado, no os vamos a mentir, no vamos a maquillar el trabajo y tampoco nuestros sentimientos, pues ¿qué ejemplo estaríamos dando entonces a nuestros niños? No es solo un fin de semana de campamento ni un par de horas a la semana: son tardes de programación, de organización y de compras. Es una búsqueda constante de actividades diferentes, dinámicas y divertidas. Es valorar en cada etapa qué ha estado bien, qué hemos aprendido y qué se puede mejorar. En definitiva es dedicar mucho tiempo y muchas ganas a algo porque sí, porque al final compensa. Pero como en todo, hay momentos en los que crees que ya no puedes más y tienes ganas de que otros ocupen tu lugar. Y es entonces cuando llega un campamento en el que ves el resultado de ese trabajo y las dudas se van porque vemos la ilusión de nuestros niños por volver a las reuniones, por salir de campamento y conocer nuevos compañeros, y porque tenemos la suerte de contar con un grupo Scout en Almonte, de que los niños quieran formar parte de él y de que sus familias confíen en nosotros cada viernes, cada salida, cada campamento. Y al final todo el trabajo, el esfuerzo, el compromiso y la ilusión merecen la pena, y mientras podamos seguiremos estando "siempre listos para servir".


  • FAMILIAS

    Aunque no se contempla como una sección del grupo, son una parte fundamental para este. Empezando por el día en que asisten a la primera reunión de inicio de ronda con intención de apuntar a sus niños, confiando en el escultismo y en los scouters, y terminando por el momento en que se dan cuenta de que no es solo dejarlos en las reuniones o en el autobús para los campamentos, que es mucho más que eso y que su colaboración es necesaria. Su trabajo, que en muchas ocasiones no se ve, es servir de apoyo a los scouters para que estos puedan completar las actividades programadas para los niños. Hacen posible la presencia del grupo en el Mercadillo Navideño, ayudan en lo posible para la financiación, trabajan desde la retaguardia para organizar los campamentos e incluso, en muchas ocasiones, se meten en nuestras cocinas para darnos de comer a nada más y nada menos que unas 100 personas entre niños y scouters. Y aún así, tanto ellos como sus niños, siguen aquí con nosotros.

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