FESTIVAL DE LA CANCIÓN SCOUT DE ANDALUCÍA 22/23

OGÍJARES (GRANADA)
25 Y 26 DE MARZO DE 2023


Este fin de semana se ha celebrado el XXX Festival de la Canción Scout de Andalucía y nos os podéis imaginar la ilusión que nos ha hecho poder participar con una canción propia después de muchos años sin hacerlo. Han sido muchísimos meses de mucho trabajo y esfuerzo por parte de todos, de ensayos todos los fines de semana, de trabajo preparando el atrezzo que íbamos a utilizar, el baile, el vestuario, los coros, etc. Ha sido un trabajo durísimo pero que ha merecido mucho la pena sobre todo por la ilusión que han puesto todas y cada una de las personas que ha participado de una u otra forma en nuestra canción.

Un scouter de clan nos cuenta con mucha emoción cómo surgió la idea de participar en el Festival y cómo ha sido esta experiencia.

 

Hace ya unos meses, estando inmersos en un pequeño proyecto musical, hablamos de volver a acercar nuestro grupo al mundo de la música, ese que durante tantos años marcó a mucha gente que pasó por nuestro grupo dejando su huella con canciones que después de tanto tiempo aún se siguen cantando y que, con el paso del tiempo y toda la situación vivida, parecían haber quedado algo escondidas.

Fue en ese momento donde surgió la idea de intentar participar en el XXX Festival de Andalucía de la Canción Scout. En principio fue sólo un comentario propuesta más utópica que real. Pero apareció una canción, una de esas que te eriza la piel, que cuenta una historia (para muchos real) y que te toca la fibra de manera especial.

Y de un plumazo las dudas se convirtieron en proyecto con la aprobación de todos los monitores del grupo los cuales además le añadieron ilusión y alegría.

Con todo esto la propuesta se transformó en propósito y en ganas de que todo empezara. Pero nos encontrábamos con un pequeño problema; teníamos un grupo donde nadie había cantado nunca, muchos no sabían ni tan siquiera lo que era un Festival de la Canción y la motivación parecía una empresa un tanto difícil.

Y es aquí donde realmente empieza esta historia

En principio propusimos la idea por las distintas secciones en busca de candidatos que quisieran participar. Al principio eran unos 10 ó 12 los que dieron el paso (todos de los más pequeños) y, aunque luego se fueron uniendo gente de otras secciones, cuanto más mayores eran los chavales, menos se creían que ellos valdrían para cantar o actuar.

Pues con todas estas dudas empezamos el camino con el objetivo puesto en el día 26 de Marzo de 2023.

Todo parecía muy complicado (eliminamos partes de la canción, cambiamos instrumentos, corregimos voces, la colocación en el escenario, etc) y aunque la premisa siempre fue la idea de pasarlo bien en el escenario y disfrutar de la experiencia, pronto nos dimos cuenta de algo muy importante y que resultaba fundamental: los mayores no faltaban a los ensayos dejando atrás sus cosas de adolescentes, los pequeños aceptaban los cambios con total naturalidad, y, sobre todo, aparecieron unos actores secundarios con los que, sin darnos cuenta, no habíamos contado: Los Padres y Madres.

Comenzamos a notar que su presencia no era sólo testimonial, en todo momento nos traían a sus hijos al sitio de ensayo que habíamos elegido sin poner pegas. A muchos de ellos se les notaba incrédulos al ver cómo sus hijos estaban desarrollando una faceta hasta ese momento desconocida para ellos y, aun así, el apoyo era total.

Fueron unos meses de fines de semana de sacrificio, de largos ensayos, de risas, de enfados, de cosas que no salían y darle forma a una canción que, por supuesto y aunque con poco volumen, cada vez sonaba mejor. Al fin y al cabo era la primera vez que se enfrentaban a un escenario y esa inseguridad los delataba.  

Pues después todo este trabajo y tras la presentación ante la Delegación de Huelva llegó la hora de viajar a Granada con la responsabilidad de representar a Huelva en este certamen.

Allí nos presentamos con un hándicap añadido que nos tocó por sorteo; seríamos los últimos en actuar.

Antes de que cantaran los distintos grupos, había abierto el Festival un coro de una asociación de antiguos Scouts de Granada y, al verlo, y coincidiendo que nosotros éramos los últimos y nuestra canción contaba algo que les podía ser familiar, nos dirigimos a ellos para pedirles permiso y dedicarles nuestra canción, cosa que aceptaron encantados.

Bueno, pues tras largos meses de preparación y sobresaltos llegó la hora y allí estábamos nosotros con la misma idea con la que empezamos: Pasarlo bien y disfrutar de la experiencia.

Y entonces ocurrió todo:

Llegó la hora de nuestra actuación y mientras esperábamos, los monitores nos cruzábamos miradas de nerviosismo, de dudas y de incertidumbre mientras veíamos a los niños riéndose y bromeando como si esto no fuera con ellos.

Y salimos a un escenario con más de dos mil espectadores y, tras dedicarle la canción al grupo de scouts mayores, comenzaron los acordes de esa canción que tanto habíamos ensayado.

Y fue entonces cuando estos niños y jóvenes cantaron como nunca antes lo habían hecho; se les veía disfrutar, las voces sonaban más alto que normalmente, la representación teatral daba vida al escenario y se notaba en el ambiente ese aire de que todo iba a salir bien. Y empezaron las palmas, y la percusión corporal hizo que los espectadores se unieran a nosotros acompañándonos al unísono. Todo sonaba perfecto llevando la emoción al punto de que algunos monitores no pudiéramos casi cantar. Pero no hacía falta, estos pequeños compañeros de escenario ya se encargaban de que la canción no decayera hasta que no acabara. Y cuando estábamos a punto de acabar empezaron los aplausos que impidieron que una pequeña niña de 7 años que tenía que acabar cantando una frase con su dulce voz no pudiera hacerlo como habíamos ensayado. Y de nuevo entonces nadie se movió de su sitio hasta que todo el mundo se calló y esta pequeña castora pudo tener su merecido momento de gloria dando por finalizada nuestra actuación.

Ahora sí habíamos terminado. En ese momento empezaron los abrazos espontáneos, las risas, las lágrimas y la sensación de que acababa de pasar algo muy grande. Porque detrás de toda esta alegría se escondían detalles que no todos vieron: nadie notó como algunas adolescentes lloraban porque a nuestra pequeña no le habían dejado acabar la canción y como esas lágrimas se transformaban en alegría al ver que, hasta que eso no pasó, no dimos por acabada la canción. Tampoco se vio cómo, al bajar del escenario, nos esperaba un pasillo hecho por esos scouts de avanzada edad que aplaudían a nuestros pequeños dándoles las gracias. A todo esto se les unía la gran cantidad de mensajes de felicitaciones que nos llegaban a los móviles de muchísima gente que nos había seguido por internet. Muchas lágrimas de alegría por tantas y tantas cosas pero sobre todo porque todos sabíamos que había merecido la pena.  

No tuvimos premio no, pero no nos hacía falta porque esos niños nunca olvidarán ese día, el día en el que se subieron por primera vez a un escenario y actuaron para más de dos mil personas como si fuera una cosa normal y cotidiana.

Sabemos que la aventura se llevó a cabo y que mereció la pena. Sólo esperamos que estos jóvenes recuerden ese día para siempre y lo hagan con alegría y felicidad.

De parte de los monitores del grupo sólo queda darles las gracias a todas las personas que han hecho posible esta historia que nos ha ayudado a demostrar que, efectivamente, SER SCOUT NO TIENE EDAD.

 

Fdo: Halcón

 













 

Posted on by Anunciata 437

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